Dieta de la luna y lactancia ¿Son compatibles?

 

La lactancia, es un período durante el cual, madre e hijo estrechan lazos y construyen una relación de cercanía que permanece intacta durante toda la vida.

Es de vital importancia que la madre esté fuerte y saludable para producir suficiente leche y así alimentar, en la medid de lo posible, de manera exclusiva a su bebé.

De esta manera evita  tener que introducir alimentos procesados a la dieta del lactante,  ni siquiera fórmulas especiales para recién nacidos.

Una de las preocupaciones de la mujer, luego de dar a luz, es cómo quitarse de encima esos kilos que aumentó durante su embarazo, sin afectar la alimentación de su bebé.

La comida que ingiere la mujer en período de lactancia, debe ser rica en proteínas, vitaminas, minerales y fibra, es decir, una alimentación completa y equilibrada.

Para lograr este equilibrio alimenticio y suplir las necesidades nutricionales de la madre, esta   debe consumir abundantes frutas y verduras, carnes, pollo y pescado, cereales integrales y productos lácteos, ya que su organismo hace un esfuerzo extra para producir la leche.

Es de vital importancia que se tomen en cuenta las necesidades metabólicas de la madre y los requerimientos nutricionales del niño, pues es conocido por todos, que cada alimento consumido por la mamá, inevitablemente va de manera directa al bebé.

Como podrás darte cuenta, la dieta de la luna o cualquier régimen que implique ayuno, bien sea por un período de 26 horas o menos, está completamente reñido con la alimentación de la mujer en período de lactancia.

Si bien es necesario que la madre se encuentre bien hidratada y se recomienda la ingesta de dos litros de agua, abundantes líquidos, sopas, jugos e infusiones, también se necesita que consuma otros grupos alimenticios para mantenerse fuerte, sana y produciendo leche.

Además, dentro de las recomendaciones que se hacen para la realización de la dieta de la luna, se incluye expresamente,  que la misma no debe ser aplicada por personas que padecen de diabetes, si tienen alguna enfermedad en curso, si  están embarazadas o en período de lactancia.

Como te darás cuenta,  se debe tomar en cuenta el bienestar del bebé y la alta producción de leche, por encima de la pérdida de peso de la madre.

Sin embargo, existe la posibilidad de ir perdiendo peso paulatinamente, sin necesidad de sacrificar la lactancia, ya que puedes evitar el consumo de azúcar, grasas, gaseosas, alimentos procesados o madurados, conservas y harinas.

Con ello y realizando ejercicios físicos, evitando comer entre comidas y llevando un estilo de vida sano, puedes llegar nuevamente a tu peso ideal.

Además, está comprobado, que amamantar es el método más rápido para adelgazar todo el peso ganado durante el embarazo  y   tras el parto.

Alimentar a tu bebé con leche materna, te ayuda a perder peso rápidamente y esto se debe a que el hecho de producir leche materna, obliga a tu organismo a  consumir las reservas corporales en forma de grasa y usarlas en la producción de tu leche.

Así que no te preocupes por hacer la dieta de la luna por ahora, ya tendrás tiempo de sobra para realizarla, cuando tu bebé crezca y dejes de amamantarlo.